MOVIMIENTO AUTÉNTICO

Un trabajo que intersecciona a través de técnicas de movimiento y pedagogía corporal una vía de autoconocimiento y desarrollo personal, profundizando en el cuerpo para reconocer, despertar, movilizar y transformar la propia energía. Es un trabajo de cuerpo fundamentalmente grupal, aunque también se puede realizar en sesiones individuales.

La práctica consiste en entrar en un proceso de atención a nuestro interior a través del movimiento que conduce a la entrega y confianza profundizando en los sentimientos. Está definida por una metodología de trabajo en pareja; la relación entre una persona que se mueve y una persona que presencia ese movimiento. Permite conexiones entre las distintas imágenes, sentimientos, sensaciones y pensamientos en una exploración extensiva de procesos inconscientes. Aprender a soltar, vencer el impulso de controlar, identificar los tránsitos y movimientos mecanizados.

El proceso de desarrollo se fundamenta a partir de que “una o más personas se mueven con los ojos cerrados, sensibilizándose, abriéndose, escuchando y siguiendo sus impulsos y todo lo que está sucediendo. Dejando que el cuerpo se mueva según esta información que se va desvelando. Aquí aparece un aspecto esencial de este trabajo: la relación entre entrega y voluntad”. Betina Waissman.

La presencia de la otra persona, que con ojos abiertos es testigo del propio movimiento. El rol de testigo, está en quietud, en una actitud neutra y abierta a todo lo que sucede dentro y fuera de él/ella. Después, se cambian los roles, los testigos pasan a moverse, y quienes se movieron pasan a ser testigos.

Un itinerario no lineal, ni repetitivo entre las diferentes sesiones está entre el “yo me muevo… personal”, “me mueven… interpersonal”, y “soy movido… transpersonal”.

La dinámica de la sesión incluye 7 tipos de práctica: meditación vipassana, visualización, centramiento y silencio; trabajo corporal arraigo; danza transkorpore, la música y el movimiento se funden en una experiencia onírica; pintura y dibujo interior, desde la visión interior y el movimiento corporal que se genera; el movimiento auténtico, escucha corporal posibilitando la escucha de la relación con uno mismo, con el entorno, con los demás, con sus contenidos propios; poética corporal, que nace de “aquello” que surge al ser nombrado, y resultado de ser encarnado; dinámica grupal biogestalt, se da espacio a la palabra y el material simbólico sobre la experiencia que se revela de la sesión por parejas y en grupo.

El componente que nos va a acompañar en toda la práctica será el silencio, como antesala al vacío creador. Eso no significa que no se trabaje con la música en los momentos que se considera adecuado para el trabajo grupal.

Con la música y el silencio se trabaja en un espacio de intimidad, confianza, permiso, de disfrute y descanso. Práctica que permite profundizar en los ámbitos de la salud y desarrollo personal, en la creación artística y en la meditación.

  • Refuerzo de la conciencia emocional, corporal y mental, lo que se traduce en un mejor manejo de las situaciones cotidianas y de las relaciones personales.
  • Recursos internos: autoapoyo, comunicación, confianza, presencia, disfrute, intuición y poder personal.
  • Educación pedagógica de la conciencia corporal, escucha activa.
  • Comunicación a través del movimiento y el trabajo en grupo.

Como en todas las técnicas corporales el compromiso con un mínimo tiempo de práctica es fundamental para una evolución. El proceso de aprendizaje es en sí terapéutico y creativo. No es necesario experiencia previa.

Grupo de Movimiento Auténtico

6 encuentros: 25 de Octubre (sesión abierta) + 1, 8, 15, 22 y 29 de Noviembre.

Jueves, de 18:30 a 21:30

Sesión: 30€

Ciclo completo: 100€ pago único. (20€/sesión)

Desarrolla Federico Marsá. Concretar entrevista informativa.